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yoganandaDe Monica Centofante.
Olvidarse del tiempo, perderse en la respiración, sentirse ligero, como suspendido en el vacío. Abandonar por un momento la agitación de la mente, llegando con los ojos cerrados a lugares inexplorados de nuestra interioridad, para buscar la morada de esa luz divina que es emanación directa de la Creación de la que todos, conscientes o no, son hijos, somos parte.

Recargarse de esa misma luz que es amor, calidez, belleza, equilibrio, justicia, poder, y luego afrontar los retos de la vida con más coraje y concentración, con el objetivo de dejar fluir dentro de nosotros la intuición divina y ser guiados por ella.

“Como es en lo grande así es lo pequeño”.

"Si creéis en mí haréis cosas más grandes que yo". No es una utopía, es la palabra de nuestro Señor Jesús, la etapa final del camino hacia el Padre, que está afuera, en todas las cosas, pero también está adentro de nosotros, que somos gotas en el océano de la Creación, aunque muchas veces lo olvidamos.

Y todo esto, es un viaje hacia una conciencia superior en la que el maestro Eugenio nos guía cada vez que practicamos la ciencia sagrada del Yoga junto a él. Una disciplina milenaria, que a menudo nos recuerda, si se realiza de manera constante, de despertar dentro de nosotros ese potencial interior que el mundo de la materia quiere ensombrecer y oprimir, para dominarnos. El maestro repite con fuerza y determinación: “Es una ciencia exacta”.

Siento dentro de mí que realmente es así: en las transformaciones que ya he comenzado a experimentar, aunque sea al comienzo de este largo, pero maravilloso viaje. Y lo percibo a partir de las historias de mis compañeros de viaje, llenos de alegría y asombro por los beneficios físicos obtenidos y por esa nueva forma de mirar la vida. "Hazlo con los ojos de los niños", nos insta el maestro, "no te lo tomes demasiado en serio", "juega con tu cuerpo", "sé liviano", "aléjate de la pesadez de la materia para llegar a la dimensión del espíritu, de lucidez ".

Hago una pausa por un momento para mirar en el monitor de mi computadora, los rostros de los hermanos conectados, pertenecientes a las diferentes arcas de Italia. Somos realmente muchos, y de alguna manera, es emocionante vernos a todos allí, sentados en nuestros tapetes esperando comenzar. A algunos los conozco desde hace mucho tiempo, a otros menos y me sorprende un poco: cuántas veces nos hemos visto, pero esta es la primera vez que estamos unidos "en hacer algo".

Conectados desde nuestras habitaciones, revelando a todos un pedacito de nuestra intimidad. Alguien muestra una imagen colgada en la pared, a la que está muy apegado, otros acarician al perro o al gato de la casa, a veces asoman las cabezas de algunos niños: son los hijos o nietos de los que están conectados. Miran tímidamente a los monitores, con la misma timidez que saludan, si reconocen a alguien el saludo va acompañado de una amplia sonrisa.

Recuerdo la frase que dijo hace algún tiempo una amiga: “El poder del yoga, obra milagros”. Es cierto. Después de todo, esto también es un pequeño milagro: mientras la situación de emergencia mundial quiere dividirnos, nos unimos aún más, de una manera no contemplada hasta ahora. Es Mágico. Compartimos la práctica y con ella nuestras historias, miedos, sonrisas, logros, límites. "Intenta empujarte más allá de ti mismo, experimenta con alegría hasta dónde puedes llegar", nos acompaña la voz del maestro Eugenio durante la lección, para ayudarnos a superar esos límites, para dominar la mente con la fuerza de voluntad, que es fuerza espiritual y todo se puede, cada cosa se puede. Sentimos la maravilla del cuerpo, visualizamos la energía que recarga cada una de sus partes, nos estiramos y relajamos dejando fluir el prana, masajeando los órganos internos. Cuidamos nuestro templo.

“Eres divino - dijo el Maestro Yogananda - solo tienes que estar consciente de ello. Tienes que mirar dentro de ti. Detrás de la ola de tu conciencia está el mar de la presencia de Dios”.

Miro de nuevo el monitor, veo el compromiso de cada uno de nosotros por realizar los ejercicios de la mejor manera posible. Alguien no puede, cae, pero la voz del maestro es tranquilizadora: “No es la perfección de las asanas lo que importa, sino el estado de bienestar al que nos lleva cada una de ellas.

Es la búsqueda del equilibrio cuerpo-mente-espíritu”. Se detiene en este concepto varias veces: "Mira un punto fijo para aprender a mantenerte en equilibrio, a mantenerte centrado" en ese momento, en la práctica, "como en cada momento de tu vida". "Conquistarás la asana cuando aprendas a realizarla sin esfuerzo, en armonía con tu respiración y a mantenerla durante al menos tres horas". Y entonces el punto de vista cambia: no son los músculos los que tienen que alinearse, sino nuestro ego, el que obtiene fuerzas de la calma interior. Para lograrlo, el mejor ejercicio es la quietud. "Es el mayor logro" “la conquista más grande”. Pienso en las tormentas de la vida y en cómo la quietud puede devolver la calma al caos, la luz a la oscuridad.

El yoga es una ciencia, repito dentro de mí. Y, lección tras lección, entiendo cada vez más por qué. Recuerdo una frase pronunciada hace algún tiempo por el maestro: “Aprenderás a vivir constantemente en la práctica, en cada momento de tu día. Yo vivo así ". El pensamiento me llena de alegría y me hace sentir segura. “Querer es poder” y “cuanto más fuerte es la voluntad, más fuerte es el flujo de energía”.

Ahora, en la pantalla, me parece ver muchos guerreros de la luz, preparándose para una batalla. Recuerdo el mensaje recibido de nuestro amado Giorgio el 23 de febrero de 2021 en la Ciudad del Monte de los ojos de los Dioses: “El devoto Eugenio Riganello enseña el Kriya-Yoga por mi voluntad. Esta disciplina es útil e importante para tu realización interior y para fortalecer tu espíritu en la última batalla que tienes que afrontar junto al señalado por Cristo Redentor: la voz de aquel que grita en el desierto”. Hablando, a través de Giorgio, está Arjuna, el Guerrero Santo y discípulo amado del Señor Krishna.

Su oferta es un regalo que nos llega directamente, en este momento en el que es necesario, más que nunca, prepararnos, estar enfocados en lo que es realmente importante. Mientras, reina el caos y todo se cumple.

Un regalo sublime lleno de amor y energía cósmica. Le doy la bienvenida con profunda devoción, consciente del privilegio de poder ser parte de todo esto.

Hoy, mientras escribo estas líneas, también está conectada conmigo mi hija Andrea Sol, que tiene 7 años. Quiere seguir la práctica y lo hace hasta el final. Mira a la cámara, luego a mí, intenta imitar lo que ve, se empeña en hacerlo. Finalmente, durante la relajación, se duerme arrullada por la voz del maestro. “Ha sido escrito: "Si no os volvéis como niños, no entrareis en el reino de los cielos".

Con la mirada hacia lo alto, hacia la luz del sol, les doy las gracias.


Om Shanti Shanti Shanti

Monica Centofante
30 aprile 2021

Adjuntos:

-23-02-21 La tribu de Juan y el Avatar Yogananda juntos

https://www.thebongiovannifamily.com/mensajes-2021/9440-la-tribu-de-juan-y-el-avatar-yogananda-juntos.html

 -10-09-11 Testimonio de un alma en el camino del Yoga

https://www.thebongiovannifamily.com/mensajes-2011/3873-testimonio-de-un-alma-en-el-camino-del-yoga.html

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