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marcos2Por Alice Bei e Iacopo Palazzari

La asociación cultural "Del Cielo a la Tierra Gubbio", el 7 de febrero de 2020, sale de viaje nuevamente con destino a la ciudad de Lugano, en Suiza. El motivo es la conferencia de Marco Marsili "Los atlantídeos y los extraterrestres". Nos da la bienvenida Sante Pagano, responsable de la asociación cultural "Proyecto Conciencia Cósmica", en la espaciosa y amplia Sala Aragonite de Manno, donde el sábado 8 de febrero, a las 16:00, tendrá lugar la conferencia de Marco que nos llevará a un fantástico viaje dentro del mundo de la Atlántida.

La Atlántida está estrechamente relacionada con la realidad extraterrestre y la humanidad de hoy, en algunos aspectos está reviviendo lo que se vivió en aquella civilización: fue el conocimiento y el uso de la antimateria lo que llevó a los atlantídeos al desastre y actualmente nosotros, del mismo modo, sabemos lo que es la energía atómica, la destrucción del átomo. Somos, por lo tanto, ‘la cola’ de la civilización atlantídea. Muchos han intentado buscar la Atlántida, y una ayuda importante ha llegado de los hermanos del cosmos, que han transmitido varios conocimientos a través de Eugenio Siragusa y de otros contactados: los extraterrestres, en efecto, ya existían desde hace mil millones de años, incluso antes de nuestro big-bang y enseñaban en las escuelas de Atlántida.

La historia de esta civilización ha llegado hasta nosotros gracias también al filósofo griego Platón, en particular a través de Timeo y Critias, primero y segundo tiempo de un único relato: en Timeo, de hecho, se habla, en clave mítica, de la creación del universo y del hombre, mientras que en Critias se cuenta la historia de la sociedad humana según los elevados valores éticos de la época antediluviana. En Timeo, además, Critias refiere lo que Solón ha aprendido de los sacerdotes egipcios en el templo de Sais, los cuales narran la historia de la Atlántida, una potente civilización que vivía antes de egipcios y griegos y que tenía por patria una isla que luego se hundió en el mar. El pueblo atlantídeo se corrompió y el cataclismo que puso fin a esta civilización marcó el paso de la humanidad al final del Paleolítico y al Neolítico. Dicho cataclismo fue confirmado después por el investigador Bendandi en el siglo pasado.

El viaje al descubrimiento de la Atlántida, dice Marco, empieza por Irlanda: los primeros habitantes llegan a la isla en el octavo milenio A.C., es decir que son anteriores a los celtas. Además, hay relatos mitológicos en gaélico, que aún hoy los transmiten pescadores irlandeses, que hablan de algunas islas del Océano Atlántico, las Islas de la Felicitad y de la Eterna Juventud, así como de la legendaria tierra Hy-Brasil, de la cual nadie quería volver. Estas islas fueron señaladas en antiguos mapas, pero nunca fueron halladas y el nombre que los irlandeses han dado a la tierra asociada a estas islas es el de ‘Attalland’. También los Vikingos creían que en el Mar Occidental se encontraba una tierra maravillosa, rica en paz y prosperidad y le dieron el nombre de Atli, toda vez que el imperio de la Atlántida llegaba hasta la región de Bretaña: lo demuestran estructuras megalíticas que presentan anillos concéntricos de tierra y agua, hallados en una isla del golfo de Morhiban y también en otras partes del mundo. Es la técnica constructiva de la Atlántida, que aparece también en las provincias. Si nos desplazamos en cambio hacia los Pirineos encontramos al pueblo de los vascos, de los que todavía se desconoce el origen, se sabe sólo que presentan similitudes genéticas con los nativos de América y que ellos mismos se declaran descendientes de un pueblo del Océano Atlántico, de la llamada civilización Atlántica.

El mismo símbolo vasco, el Lauburu, es parecido a la cruz gamada, símbolo solar presente en las más antiguas civilizaciones del mundo que descienden de la Atlántida, mientras la lengua vasca desciende del lenguaje del territorio fenicio, que a su vez tiene raíz atlantídea.

También son dignos de mención algunos hallazgos, como por ejemplo el de la llamada Dama de Elche, descubierta en una hacienda agrícola de La Alcudia (cerca de Valencia) en 1897, por un joven obrero de catorce años: según algunos estudiosos, el busto representa a una sacerdotisa atlantídea, sin embargo, sus rasgos son helénicos, mientras el vestuario es nativo, por lo tanto, la cuestión permanece como un verdadero enigma. El mismo peinado de la mujer, constituido por dos ruedas a los lados de la cara, es muy parecido a las decoraciones de las mujeres núbiles de los indios Hopi (Arizona), cuya lengua, además, era definida por las otras tribus como “la lengua de las estrellas”.

Platón también habla de Andalucía y la llama "la tierra de Gadeira". "Gadeira" en griego significa "cáliz" y también aquí han sido halladas estructuras milenarias perfectamente alineadas y con precisión milimétrica, mientras en las Azores existen leyendas populares que hablan de siete ciudades sobre los fondos de los lagos. El hábitat de las Azores es muy parecido al que describe Platón. Desplazándonos a las Canarias, y de ahí a Marruecos, se descubre que la cadena montañosa que se asomaba sobre el continente atlantídeo se llamaba Atlas, nombre del dios que rige el Cielo y padre de las siete Pléyades y, a través de los mensajes extraterrestres, se sabe que en la Atlántida estaba muy difundida la genética traída a la Tierra precisamente de las Pléyades. Mientras tanto los bereberes, habitantes originarios de África del Norte, tansmiten de generación en generación el relato de la isla en el océano llamada Atarantes, la misma que los babilonios llamaban Arallu, los Fenicios Antillia y los habitantes de la antigua India Attala.

Cuando los europeos llegaron a Brasil, a la isla de Ilhabela, creyeron que habían descubierto el legendario Hy-Brasil del que hablaban los celtas: aquí viven todavía grupos étnicos con ojos azules, señal de que, muy probablemente, en esta isla encontraron refugio algunos de los que lograron escapar de la Atlántida. En el golfo de México se encuentra la península de Yucatán, la tierra de los mayas y también aquí encontramos un antiguo puerto de forma circular, además de otras estructuras con anillos concéntricos. Para los pueblos precolombinos la llegada de los conquistadores blancos marcó el cumplimiento de una antigua profecía, según la cual su Dios barbudo de piel blanca, llamado Kukuklan, habría vuelto a su morada originaria, situada en el Océano Atlántico. El mito de Kukuklan se refiere a Jesús Cristo, que visitó varios grupos sacerdotales y de iniciados en todo el mundo: Jesús viajó a bordo de nubes luminosas, o sea de astronaves, hay testimonios, por ejemplo, en el Tíbet y en Nepal. También los incas estaban en conocimiento de un Dios barbudo de piel blanca: lo llamaban Viracocha y afirmaban que provenía del océano, que viajaba en el aire o a través de un navío sin remos y que sus hijos habían fundado la civilización precolombina.

Los maestros cósmicos nos dicen que Jesús también ha vivido en Atlántida hace catorce mil años, con el nombre de Hori, mientras que otros personajes bíblicos que vivieron en la Atlántida se han reencarnado a lo largo de la historia para cumplir la obra de redención que hoy está en su fase culminante: en efecto, todavía hoy, Jesús está visitando a los iniciados. Los redimidos heredarán la genética GNA, que se adquiere amando al próximo como a sí mismos (esta es la única verdadera religión). Volviendo a los mayas, se sabe que ellos y los aztecas han declarado ser descendientes de una antiquísima civilización del Océano Atlántico, destruida por un cataclismo, llamada Aztlan y que tiene provincias en la zona caribeña (han sido halladas estructuras megalíticas sumergidas a lo largo de Cuba y en las aguas del sur de Florida), mientras los Olmecas, otro antiquísimo pueblo de América, definió a aquella antiquísima civilización con el nombre de Atlaintika (muy parecido al vasco). Otro lugar interesante es Poverty-Point, en Louisiana, dónde hay estructuras megalíticas del período postdiluviano de forma circular y con anillos concéntricos, volvemos a encontrar por lo tanto la técnica atlantidea: no es una casualidad que Louisiana se asome sobre el Golfo de México, es decir sobre el Mar del Caribe y sobre el Océano Atlántico, justo las zonas gobernadas por el imperio atlantídeo.

Gracias a los mensajes extraterrestres sabemos que hace alrededor de 200 mil años, con la deriva de los continentes, tuvieron origen todas las tierras que después acogerían al imperio Atlantídeo. Gracias a las migraciones, la Raza roja se une a la negra y da vida a los Lemures (la Raza de la piel color cobre), que se encuentran con la Raza blanca, procedente del Norte: de su unión nace el Atlantídeo, con físico robusto, alto e inteligencia sobresaliente. El primer período de la Atlántida duró miles y miles de años: fue un período en el que la ciencia, las artes y el comercio tuvieron un desarrollo florido, mientras que la ética del pueblo era similar a la extraterrestre. Los seres solares, en efecto, se manifestaban por orden de Adonay para ayudar a los atlantídeos a evolucionar y para darles la posibilidad de hacer de locomotora evolutiva para el resto de la humanidad. Con el pasar del tiempo, el pueblo de la Atlántida controlaba cada vez más los elementos de la naturaleza, habían alcanzado casi la integración cósmica, sin embargo, se volvió orgulloso y eso favoreció la corrupción de esta civilización, a partir de las clases sacerdotales. Numerosas inundaciones hicieron que el continente atlantídeo se redujera a pocas islas esparcidas en el actual Océano Atlántico: muchos murieron, mientras otros lograron huir, sobre todo hacia el actual Egipto. A otros más, en cambio, los Maestros los llevaron a otras zonas del planeta.

Hacia la conclusión de la conferencia Marco nos abre un importante paréntesis iniciático: en el Templo de Poseidonia (la capital de Atlántida), entre los Iniciados a los Sagrados Misterios sobresalían tres personajes, que se han reencarnado varias veces en el curso de la historia para llevar adelante su gran Obra. Los tres eran conocidos en Atlántida con los nombres de Hori, Bharat y Nibiru-Arat-Ra, hoy en cambio, respectivamente, se los conoce como Jesús, Juan el Apóstol Evangelista (el Consolador) y Juan el Bautista: los dos últimos han renacido en el mundo y junto a sus discípulos y hermanos espirituales llevan a cabo el Programa Divino de Salvación. No sólo las inundaciones contribuyeron a la destrucción de la Atlántida, sino también la caída de la Luna Nibiru sobre el continente.

Hay, sin embargo, un motivo por el cual la Atlántida fue destruida: ella tiene que resurgir después de la gran tribulación, nosotros estamos destinados a la nueva sociedad, a la nueva era. Como una mujer embarazada, ha comenzado a vivir los dolores del parto, y es justo de aquí de donde nacerá la nueva genética. Atlántida tiene que ser un ejemplo y una advertencia para el presente: nosotros nos parecemos mucho a los atlantídeos y al gran peligro de hoy que es la energía nuclear. Antes de pasar a las preguntas del público, Marco ha llamado al escenario a algunos chicos del movimiento cultural Our Voice, que se han presentado y han hablado brevemente de sus proyectos recientes y futuros. Entre las preguntas, recordamos las más significativas:

P: ¿A qué te refieres cuándo hablas de Satanás?

R: El mal es una fuerza en función del bien, no es un fin en sí mismo y, como el bien, se manifiesta a través de las personas. Tales personas tienen una función angélica si la mayor parte de sus acciones es positiva, y viceversa sería demoníaca. Hace cien millones de años el planeta Mallona llegó a estallar a causa de repetidas acciones negativas. El ser más evolucionado de aquel planeta era Lucifer, que quiso forzar la evolución con una escisión forzada del átomo. Nosotros estamos sobre la misma órbita de Mallona y estamos reviviendo el mismo riesgo: los espíritus de los habitantes de Mallona fueron proyectados sobre la Tierra con el objetivo de tentarnos. Si resistimos a sus tentaciones, que traen negatividad, evolucionamos. Lucifer es el responsable de la tentación espiritual y emotiva, mientras en los planos sensoriales y materiales el que tienta es Satanás. Las tentaciones de Satanás también nos ayudan a evolucionar, si se supera esa determinada tentación ya no se volverá a presentar más y nosotros recibimos un regalo de conocimiento.

P: ¿Qué es el infierno?

R: Corresponde al retroceso en la escalera evolutiva, es decir caer en la segunda muerte, que es la muerte del espíritu, volver al reino mineral, vegetal o animal con la conciencia de haber sido hombres. La segunda muerte se vive, por ejemplo, si se mata a alguien, es decir cuando se cometen pecados contra el Espíritu Santo. Dura millones de años, pero no es eterna.

D: ¿Por qué los extraterrestres se dejan ver con parsimonia?

R: Son discretos, momentáneamente no quieren traumatizarnos, pero en el futuro nos darán señales con ese objetivo, sin embargo, no nos hablarán directamente, sino a través de un servidor de ellos.

Han pasado cuatro horas desde que empezó la conferencia, cuatro horas durante las cuales hemos viajado al descubrimiento de la Atlántida y hemos aprendido muchas e importantes cosas nuevas. ¡Mil gracias, Marco!

Con profunda devoción.

Alice Bei e Iacopo Palazzari

16-03-2020

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