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giorgio sanguinazione

DEL CIELO A LA TIERRA

MARIA DEL DUCA Y FRANCESCA LADY OSCAR, SON OJOS, BOCA Y PLUMAS DE VERDAD, DE TESTIMONIO, DE SERVICIO Y DE AMOR.
YO, ADONIESIS, ESTABA ALLÍ Y HE ESCUCHADO Y VISTO TODO.
¡PAZ!
POR BOCA DE MI SIERVO HE DICHO CUANTO HE DICHO.

PLANETA TIERRA
2 de enero de 2022 12:58 pm
G. B.
Un testimonio que nace del corazón
De María del Duca

Querido Giorgio, te agradezco por haberme esperado y darme la bienvenida la mañana de Navidad, ni siquiera sabías quién era y por qué había llegado tarde. No pensaba, y mucho menos pretendí que lo hicieras, ahora estaba resignada a irme tranquilamente, un poco sorprendida de cómo iba a terminar la historia, a pesar del esfuerzo que había costado llegar a ti. Mi amiga, en cambio, también se asombraba de lo tranquila que estaba al irme sin haberte visto. Pero no estuve allí por curiosidad, y ni siquiera para llevar a cabo a toda costa mi programa, ya que haber llegado allí, fuera de la casa de Adoniesis esa noche, era algo para recordar como una de las etapas de mi vida. Estuve allí, porque en el Mensaje que me enviaste me quedó claro que esta vez sería muy importante que todos estuviéramos cerca de ti durante la sanguinación..

No había comprendido muy bien el por qué, y aunque llegué tarde y estaba afuera, de todos modos, había llegado hasta allí. Cuento brevemente a los hermanos todo desde el principio. Benedetta y yo habíamos partido a la tarde del interior de Pesaro, con mi viejo coche que hasta el día anterior tenía una pieza del motor averiada, pero había encontrado el dinero a tiempo para hacerlo arreglar. En menos de un par de horas estábamos en Porto Sant'Elpidio donde nuestra amiga Donella y su hijo David, que ya no podían venir, nos habían regalado generosamente su habitación pagada en un b & b. Así que allí esperamos cómodamente la llamada de los hermanos del arca de Gubbio para ir a lo de Giorgio.

No me extenderé para describir un par de disrupciones debido a factores externos que ocurrieron mientras tanto, por eso es que llegamos un poco tarde a la casa de Adoniesis. Allí delante dejé rápidamente a mi amiga, mientras me dirigía a estacionar el auto en el lugar designado, a unos cientos de metros al final de la colina. Allí, el último grupo se fue con el transbordador, yo me quedé sola y, por un malentendido, nadie volvió a recogerme.

Entonces, después de un rato, subí a pie. Cuando llegué, ya era tarde y alguien me dijo que Giorgio se había ido. Me sentí un poco culpable a pesar de que había hecho todo lo posible para estar allí, imaginaba que Giorgio, después de la sanguinación, estaba muy cansado. Estaba muy emocionada. Luego, cuando nos estábamos yendo, la situación se invirtió: Roberto Pezzini me dice que suba porque Giorgio me estaba esperando. Todavía estaba allí.
¡Increíble! Subiendo las escaleras me golpeo la cabeza (involuntariamente) en una viga de madera. ¡No fue un sueño! Al entrar a la habitación me sentí un poco tímida, un poco cohibida y con una sensación de incapacidad, para mí es una situación que vivo bastante constantemente entre otras desde una vida, esta vez también había llegado tarde y Giorgio me estaba esperando, justo a mi.

Él estaba sentado en el sofá y algunas mujeres que estaban allí, ante mi excitación, por la emoción y la incredulidad debido al repentino cambio de situación, me invitaron repetidamente con gestos a acercarme a él. Pero yo persistía en permanecer en la entrada, me sentía una rezagada, como una intrusa, en medio de esa bellas personas. Giorgio se vuelve hacia mí y muy amablemente me invita a acercarme, luego con mucha naturalidad, a sentarme a su lado. Imaginaba que hasta hace poco, sus santos pies sangrantes descansaban en ese lugar del sofá, entonces dudando y diciéndole "He tenido una serie de inconvenientes", por respeto, me puse en cuclillas cerca, evitando sentarme sobre el sofá.

Giorgio, mientras me invitaba a mirar y tocar sus manos, comienza a hablar partiendo de los contratiempos, los contratiempos de los últimos, los Últimos que será los Primeros. No me siento capaz de repetir lo que dijo Giorgio, dirigiéndose a mí con amor, no quisiera arriesgarme a cambiar ni una coma, conceptos nacidos del Amor y la Justicia profunda que me tocaron por dentro y me explicaron mi vida, evadiéndome. Conceptos fundamentales, universales, como sólo de él he sentido expresar así espontáneamente, tan bien que los hace simples, evidentes y comprensibles para cualquiera. Como lo hace siempre.

Mientras tanto me invitó a mirar de cerca sus manos, el dorso y la palma, la sangre ya estaba seca, sentía un olor agradable, delicado, en el centro la gruesa costra cubría el agujero muy grande. Pensé en Jesús, allí le plantaron esos clavos enormes, me pareció que estaba allí con Giorgio, en él. Me invitó a colocar suavemente mis manos sobre las suyas, luego también sobre sus pies y nuevamente sobre sus manos por un tiempo. Mientras hablaba, comunicaba y transmitía tanta energía incluso con la mirada, tan vivo, luminoso, despierto, fuerte, pero gentil, a pesar de haber soportado recientemente todo ese sufrimiento.
Mirándolo y escuchándolo, he visto dentro de mí en la imagen de un instante, claramente descripta toda mi vida, demasiado a menudo, atrapada y condicionada en esta sociedad aberrante, y junto he visto la de una multitud de Últimos sin la posibilidad de elegir, al contrario de mí que he podido hacerlo, y también he tenido el lujo de equivocarme.

Por ellos debemos luchar, siguiendo su ejemplo. Mi vida redimida en un momento, por esas palabras que liberan el espíritu, fortalecido por su compromiso total, por su dolor vivido concretamente hasta el último instante, que lo acerca a todas las víctimas de esta sociedad, dándoles una voz, una Voz potente de quien ha aceptado venir y sufrir contigo para sacarte del fango con la fuerza sobrehumana aumentada por la elección del gesto de amor altruista incondicional.

Yo la última en llegar, fuera de horario, expulsada de los esquemas preestablecidos del mundo material, acogida con amor, en un instante todo adquiere un sentido constructivo, con la economía de esa energía que lo impregna todo, que inevitablemente prevalece siempre en el justo, como la de una pequeña semilla que brota en primavera, dejando atrás toda la oscuridad, el frío, la soledad, la podredumbre en la que ha vivido en el invierno. Todo esto me acompañó durante unos eternos minutos. Me hubiera gustado besar esas manos y hasta esos pies espontáneamente, como hace una madre o una abuela para calmar la caída de un niño, manos y pies que, fruto del sacrificio por amor, crean y atraen amor. Pero por respeto me quedé con el barbijo, y lo besé con el corazón. El delicado aroma de su sangre, después, permaneció en mis manos por unas horas.

Lo sentía a mi alrededor junto a la emoción de haber vivido una experiencia tan importante, un maravilloso regalo inesperado, una prueba, una etapa importantísima en mi vida, un misterio que aumenta la conciencia que me hará reflexionar para siempre. Había vivido ya una experiencia importante el día de la comunión en agosto, algo que, para alejarme de los ritos de la sociedad hipócrita, había rechazado desde muy joven.
Allí, junto a todos los demás, he tocado materialmente la presencia de Cristo, la emoción y la alegría de sentirlo así, cerca físicamente, inmediatamente asimilado en mis células, fue inmensa. Me había distanciado tristemente de su figura, usurpada y deformada, y de quienes se han apropiado de ella a lo largo de los siglos y traicionaron sus enseñanzas. Luego, en años difíciles, también había perdido la esperanza en una justicia universal superior. Ahora sé que Él está aquí y podemos actuar con Él en cualquier momento del día. No podemos olvidar la luz vivificante del sol, incluso si la oscuridad persistiera un poco demasiado, siempre está ahí y regresa. Muchas gracias querido Giorgio por tu sacrificio y tu compromiso de cambiar permanentemente esta sociedad. También agradezco a su maravillosa familia y a todos los colaboradores a quienes que estoy tratando de dar mi pequeña colaboración.

María del Duca
29 de diciembre de 2021

Adjuntos: 

27-12-21 Ecce Homo
https://www.thebongiovannifamily.com/cronicas-de-las-arcas-2021/9882-ecce-homo.html

27-12-21 La mirada en el alma
https://www.thebongiovannifamily.com/cronicas-de-las-arcas-2021/9881-la-mirada-en-el-alma.html

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